Latin Strings
Raíces
Samuel Olivera, 5 de julio 2024
Pasión y dolor, alegría y melancolía: la gama completa de emociones se expresa en los acordes del Cuarteto de Cuerdas Latin Strings.
Tras migrar a Alemania para continuar sus estudios musicales, dos jóvenes de Chile y dos de Venezuela deciden conformar un cuarteto de cuerdas. Rompiendo el paradigma tradicional de este tipo de ensamble de música clásica europea, centran su identidad y propuesta artística en mostrar la riqueza musical latinoamericana al público germano, con una propuesta que destaca desde el principio por su versatilidad y lo novedoso de su programación.
El cuarteto de cuerdas Latin Strings se fundó en 2015 en Lübeck, Alemania, y desde entonces ha trabajado principalmente con maestros de la Hochschule für Musik Lübeck y maestros como Bernd Ruf, Carlos Johnson, Lena Eckels y el Cuarteto Sirius (Estados Unidos).

El riguroso trabajo y la calidad del cuarteto han sido altamente reconocidos, siendo premiados en 2020 con fondos de la iniciativa Kulturfunke de la Fundación Possehl para su serie de conciertos “Sonidos de nuestra tierra”, y en 2021, obtuvieron una beca del programa NeuStart Kultur del Consejo Alemán de Música para una gira por Alemania con su programa “Viva Piazzolla!”. En marzo de 2022, fueron galardonados con el premio especial en el concurso de música de cámara Zukunftsklang Award.
En 2023, mediante una campaña de Crowfunding y apoyo de diversas personas, logran reunir los fondos necesarios para la realización de su primera producción discográfica, “Raíces”.
El cuarteto de cuerdas Latin Strings está integrado por las violinistas chilenas Inés Vega y Kathya Contreras, la violista Erika Cedeño y el violonchelista Kevin Guerra, los dos últimos venezolanos.
“Raíces” es la primera producción discográfica del Cuarteto Latin Strings. El álbum fue realizado junto a la discográfica Konstantin Klassik Edition -KKE Records- y grabado del 21 al 24 de agosto de 2023 en la Sendesaal en la ciudad de Bremen. El lanzamiento de la producción se realizó en la Kammermusiksaal de la Elbphilharmonie en Hamburgo el día 30 de marzo de 2024.
La mejor manera de describir en general la música latinoamericana en su conjunto es diversidad y pluralidad: de sonoridades, ritmos y estructuras.

La elección del repertorio se basa principalmente en mostrar rasgos característicos de la música tradicional de cada país que cada uno de los compositores logra plasmar de manera brillante en sus piezas, así como también el cuarteto en su interpretación: mesura y consistencia en las danzas chilenas; la combinación de ritmos africanos, europeos e indígenas en la música brasileña; pasión y elasticidad en el tango argentino, y la alegría y vivacidad en el joropo venezolano.
El cuarteto de cuerdas escrito por Juan Antonio “Chicoria” Sánchez (Chile) evoca en todo sentido a elementos de la cultura tradicional y popular chilena, desde los títulos de los movimientos hasta la utilización de ritmos y danzas tradicionales y la evocación del rasgueo de la guitarra, instrumento por excelencia de la música tradicional y folclórica. Primer fuego evoca la vitalidad y efusividad de los chilenos; Segunda tierra expone los ritmos tradicionales de la zona central chilena, la tonada y la cueca, donde los instrumentos se presentan en pizzicato para luego tomar el arco e ir gradualmente creciendo en sonoridad. Tercer tiempo es un término ampliamente usado para referirse a compartir con amigos luego de los dos tiempos de un partido de fútbol, mientras que Cuarto Espacio nos vuelve a mostrar el ritmo y forma características de la tonada y la cueca, esta vez con un tempo más intrépido y una propuesta armónica y sonora más moderna
La evocación del rasgueo de la guitarra a lo largo de los movimientos, ya sea en pizzicato o con arco, nos entrega un elemento de unidad bastante interesante y muy bien logrado.
La adaptación para cuarteto de cuerdas de la obra del argentino Astor Piazzolla, Tango Ballet, también adopta de muy buena manera la sonoridad del bandoneón, la cual las violinistas chilenas logran exponer de manera magistral en el tercer movimiento Encuentro-Olvido. La obra, compuesta para un cortometraje, es muy descriptiva de las diversas escenas de una caminata por la ciudad: Títulos, La Calle, Encuentro-Olvido-Cabaret-Soledad y Retorno a la Calle. La alternancia entre movimientos alegres y vívidos y otros de mayor quietud e introspección permite al cuarteto jugar y atreverse de mejor manera con la variedad de matices.
Orlando Cardozo (Venezuela) logra plasmar la vitalidad y el constante juego rítmico del joropo venezolano en el cuarteto de cuerdas, con Entreverao de Arcos, donde el virtuosismo, destreza rítmica y los abruptos cambios de atmósfera muestran las cualidades de todos los intérpretes. La viola toma un protagonismo especial digno de mencionar.
En Atrinca, Cardozo decide volver al origen sonoro e incluir el cuatro, en esta ocasión interpretado por el músico venezolano Leonel Ortiz, lo que naturalmente nos da una sonoridad aún más auténtica. Me parece un bonito gesto el finalizar la producción con la inclusión de un instrumento tradicional.

El Cuarteto de Cuerdas No.1 de Heitor Villa-Lobos (Brasil) es una obra bastante peculiar, que nació en 1915 como Suite Graciosa, pero que en 1946 complementó con 3 movimientos adicionales, otorgándole su título definitivo. A diferencia de los cuartetos de cuerda tradicionales que siguen la estructura sinfónica clásica de movimientos, Villa-Lobos mantiene la forma suite con tintes programáticos que encontramos en muchas de sus obras, con movimientos como Cantilena, Cançoneta y Brincadeira, formato que posteriormente cpompositores como Benjamin Britten o Zoltan Kodaly también usarían.
A pesar de contar con muchos elementos del cuarteto europeo tradicional y un juego armónico en ocasiones bastante amplio que se muestra más claramente en los movimientos lentos, Canto Lírico y Melancolía, las pequeñas danzas en los cuatro movimientos restantes nos traen de vuelta inmediatamente a Latinoamérica.
Si bien creo que la producción en general muestra la calidad de sus intérpretes tanto en su destreza personal como sus cualidades en conjunto, sin duda la claridad interpretativa en los constantes contrastes entre movimientos y el aprovechamiento armónico que entrega Villa-Lobos hacen que su Cuarteto No.1 sea el punto más alto de este álbum.
Espero que pronto volvamos a escuchar una nueva producción de este ensamble y, por qué no, que deleiten con esta calidad de música latina a las audiencias en Latinoamérica.
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