Kotova, Santibáñez y Abols
Integral de las 3 sonatas para piano de Soro
Camila Osses, 29 de noviembre 2024
A pesar de que este álbum cuenta con cinco años de antigüedad, aún continúa siendo una producción llamativa. Esto es debido a su relevancia en la historia de la música docta chilena, tanto por el rescate patrimonial de la obra de uno de los compositores más importantes del país, así como por la exposición del género sonata. En específico, las sonatas para piano en la producción chilena no son escasas; sin embargo, tampoco es un género altamente popular entre los creadores nacionales.

El compositor de origen penquista, Premio Nacional de Artes mención Música 1948, Enrique Soro (1884-1954), escribió tres sonatas para piano, las cuales despliegan un alto calibre técnico y sonoro de estilo romántico. El único compositor que lo supera en número es Miguel Aguilar, quien escribió cuatro sonatas para este instrumento. Otros compositores que han escrito para piano en este género son Alfonso Leng, Enrique Rivera, Carlos Botto, con dos sonatas cada uno, y Andrés Alcalde, Roberto Falabella y Acario Cotapos, con una sonata cada uno.
La obra de Soro se enmarca dentro del estilo romántico y tiene una gran influencia de compositores como Brahms, Chopin y Scriabin. Las tres sonatas comprenden un período de composición entre 1908 y 1923, aunque la Sonata No. 2 se completó en 1941 sin llegar a ser publicada, mientras que la primera sonata fue publicada en 1922 y la tercera en 1923.
El proyecto de grabación fue liderado por Enrique Doniez Soro, nieto del compositor, quien preside la Fundación Enrique Soro. Fue financiado por el Fondo de la Música 2019 del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, y reunió a tres destacados pianistas: María Paz Santibáñez (chilena radicada en Francia), Svetlana Kotova (de origen ruso y radicada en Chile) y Armands Abols (pianista letón, radicado en Chile). SVR producciones estuvo a cargo de la edición y masterización del disco.
Las tres obras son de grueso calibre, tanto en la textura musical como en su duración, oscilando entre los 23 y 30 minutos. Cada una consta de cuatro movimientos, los cuales son casi idénticos en forma y títulos (Allegro, Andante, Scherzo, Finale) con ligeras variaciones (Allegro moderato, Allegro con brio, etc), a excepción del segundo movimiento de la Sonata no. 1, el cual es un Andante con variaciones. Cada movimiento tiene un carácter distintivo, el cual se refleja en la forma: los movimientos 1 y 4 están en forma sonata, el Andante en forma canción y el tercer movimiento en forma binaria redondeada, manteniendo un lenguaje original muy del “estilo Soro”. La estructura se mantiene en su forma tradicional en las primeras dos sonatas, mientras que la tercera experimenta más con las sonoridades y se mueve de manera más libre.

Sonata No. 1 en Do sostenido menor
María Paz Santibáñez es quien grabó la primera sonata, la cual fue escrita en la sombría y trágica tonalidad de Do sostenido menor, al igual que la Sonata Op. 27 No. 2 (“Claro de Luna") de Beethoven y la sonata póstuma Op. 80 de Tchaikovsky.
A pesar del diferenciado carácter de cada movimiento de la obra, Santibáñez aborda los movimientos con parecida intención, logrando un efecto aletargado, el cual no logra destacar los momentos virtuosos de algunos movimientos. Por ejemplo, el tercer movimiento, Scherzando-Allegro Vivace dista del carácter dinámico propio de esta forma por su tempo tranquilo y despreocupado, asemejándose más a un vals. La diferenciación de tempo entre el primer y cuarto movimiento tampoco se logra distinguir (Allegro moderato y Allegro con fuoco), mientras que el Andante con variazioni se percibe como un adagio o incluso largo.
Sonata No. 2 en Mi menor
La pianista Svetlana Kotova es quien da vida a la segunda sonata del compositor chileno. Esta, siguiendo el modelo de la primera, mantiene el mismo esquema de cuatro movimientos, centrando la pasión desbordada, el virtuosismo pianístico y la larga duración en los movimientos 1 y 4 (Allegro moderato, Allegro vivace), mientras que los movimientos centrales (Andante sostenuto, Scherzando) son más breves y de carácter melancólico y travieso, respectivamente.
Esta sonata es la única que no se logró publicar en vida del compositor, aunque gracias a los esfuerzos de Roberto Doniez se encontró el manuscrito, el cual data de 1941. Para este proyecto se creó una versión digital editada por Miguel Ángel Castro, la cual permitió a Kotova estudiar la sonata en una partitura moderna.

El lenguaje de la Sonata no. 2 se acerca a compositores como Grieg, Schumann, Brahms y Chopin, mostrando una agitación y ansiedad latentes en los movimientos 1 y 4 a través del uso de síncopas, saltos, octavas y otros elementos virtuosos.
Kotova se caracteriza por su gran capacidad para abordar cualquier obra de gran envergadura, por lo que no sorprende la confianza con la que interpreta esta sonata. Ya ha grabado anteriormente numerosas piezas de Soro para piano solo y cámara, desde sus obras más extensas hasta miniaturas, incluyendo las otras sonatas para piano, por lo que el estilo del compositor a estas alturas está totalmente digerido. Destaco de esta grabación la precisión del carácter, el gran matiz entre las diversas secciones de cada movimiento, su brillante ejecución y un virtuosismo, del cual Kotova no abusa; al contrario, con este virtuosismo enaltece y destaca cada sección técnicamente demandante con una impecabilidad maestra.
Sonata No. 3 en Re mayor
La tercera de sonata de Soro dista del dramatismo y carácter trágico de las primeras dos, pero se les asemeja en intensidad, virtuosismo y forma. De tratamiento compositivo más moderno, la Sonata no. 3 explora sonoridades más atrevidas, experimentales y wagnerianas, las cuales lo acercan al pianismo de compositores como Scriabin, Rachmaninov y Liszt. El primer movimiento denota optimismo (su título es Allegro con Energía), y su melodía se enriquece de los constantes cambios armónicos. En el segundo movimiento, Andante, Soro usa tonos enteros, melodías no tan convencionales ni líricas como las que aparecen en las otras dos sonatas y pone más atención a los cromatismos, la armonía y la polifonía. El Scherzo-Allegro molto vivace mantiene el mismo espíritu juguetón que en las otras sonatas, pero su tratamiento armónico es disonante, usando sonoridades más extremas como los registros altos o bajos más que el centro del teclado. También esta obra se asemeja a la textura y lenguaje musical empleado en el ciclo de piezas Escenas de Gatos de 1933 del mismo Soro.

El cuarto movimiento (Finale-Allegro spiritoso) se caracteriza por una gran densidad en la textura pianística, registros extremos combinados, extenso uso del pedal, modulaciones a través de cromatismos constantes y gran virtuosismo. La melodía pierde protagonismo para dar paso a los explosivos cambios armónicos y demandantes pasajes que abundan en este movimiento. La forma en que Soro inicia esta pieza se percibe más como una extensión de los otros movimientos que un movimiento en sí mismo, el cual comienza de manera abrupta y como si la melodía se hubiera originado en un espacio anterior invisible.
Armands Abols aborda con gran sutileza, cuidado y virtuosismo los movimientos, culminando el cuarto con grandes sonoridades. Creo que en el primer movimiento podría haber expresado con más entusiasmo y dinamismo el carácter de éste, pero intuyo que quiso dejar el sonido más grandioso para el final. De todas formas, el resultado general de esta obra está bastante bien logrado.
En materia de sonoridad, la grabación realizada por SVR tiene algunas debilidades, como por ejemplo el sonido metálico del piano acentuado más en las sonatas 1 y 2. A pesar de esto, la experiencia de escucha es generalmente buena.
Sin duda, este trabajo merece ser conocido por el público general, y en especial por las nuevas generaciones de músicos interesados en el patrimonio musical nacional. Estas obras son de larga duración, pero en términos pedagógicos podrían perfectamente ser estudiadas en movimientos separados o ser asignadas en su totalidad a estudiantes más avanzados. En el ámbito de la música en vivo, calzan perfectamente en un programa de concierto y despliegan todos los elementos románticos, post-románticos y modernos del pianismo del siglo veinte.
Esperamos que la obra de Soro se pueda grabar en su totalidad, gracias a los aportes de pianistas y otros músicos interesados en el legado de este prolífico compositor y al esfuerzo constante de la Fundación Enrique Soro por la difusión de su obra.
El álbum se encuentra disponible en las plataformas de streaming Spotify, Amazon Music, Apple Music y PortalDisc.
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