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Alejandra Veloso y Luciano Saavedra

Valdivianische Musik

TODAS

Rocío Heinrich, 31 de enero 2025

Más allá de algunos estudios musicológicos, puede que el nombre de Guillermo Frick no suene familiar para muchos; pero viviendo en Valdivia es más probable leerlo o escucharlo al menos una vez. Una partitura suya se expone en el museo Philippi. El Colegio J. S. Bach lo recuerda a través de un premio al desempeño artístico de los estudiantes. La ciudad misma tiene una calle con su nombre, que interseca y termina en General Lagos, a menos de dos cuadras del Conservatorio de Música de la Universidad Austral de Chile. Fue allí donde volvió a sonar en público la música de Frick después de largos años de olvido, ante una audiencia que colapsaba la modesta capacidad de la sala Pineda para ser testigo de un hito musical entrañable para la comuna y el país: el lanzamiento del disco “Valdivianische Musik”, de Alejandra Veloso y Luciano Saavedra (estudiantes del Conservatorio desde 2019).

Luciano Saavedra y Alejandra Veloso.

Alejandra Veloso Bello, oriunda de Osorno, es alumna de Armands Abols y recientemente completó un diplomado en Gestión de las Artes y las Culturas en la Universidad Alberto Hurtado. Ha trabajado como pianista acompañante en distintas instancias, entre ellas, con el Coro Universitario UACh.

Luciano Saavedra Muñoz, de Talcahuano, estudia con Eva Muñoz y se ha perfeccionado en masterclasses con importantes exponentes del piano nacional e internacional. Participó como miembro activo en el Foro de Compositores del Sur hasta 2023. Ambos jóvenes pianistas se han presentado en numerosos conciertos a lo largo de su formación y obtuvieron galardón en el conocido concurso de piano ALAPP en Santiago. Actualmente destacan en su quehacer artístico y estudiantil dentro del Conservatorio, y además realizan clases de piano.

Este es su primer disco en conjunto, fruto de su proyecto Patrimonio musical en Valdivia, obras de Guillermo Frick, financiado por el Fondo para el Fomento de la Música Nacional 2024. Fue grabado en octubre del mismo año, en el estudio TOC (Santiago) con el ingeniero Rafael Chaparro. La carátula, que representa el rescate musical en el exuberante hábitat valdiviano, es trabajo de Leandro Araneda, ilustrador de la región de Los Ríos. El disco puede escucharse en todas las plataformas de streaming de música. Un álbum lleno de primor, para adentrarnos en el panorama sonoro de la colonización alemana desde la perspectiva del “primer colono”.

Valdivianische Musik (Alejandra Veloso y Luciano Saavedra)
© + Leandro Araneda.

Sin duda es una obra histórica: contiene la totalidad de la música para piano solo que se conserva de este compositor alemán, música que nunca había sido grabada. Fortuitamente, este proyecto coincidió con la culminación de otra valiosa iniciativa patrimonial, Valdivia a través de la pluma de don Guillermo Frick 1842-1905, del historiador Boris Borneck (a quien agradecemos las fotografías de Guillermo y Nina Frick). Es decir que, en un mismo año, Valdivia tuvo la suerte de redescubrir doblemente el legado de uno de sus ilustres hijos adoptivos.

Guillermo Frick (1813, Berlín), estudioso ferviente de la física, la química y la tecnología, emprendió un viaje a Estados Unidos para probar suerte en la industria minera, pero al desembarcar en Chile decidió quedarse en este país.

En 1842 se instaló en Valdivia, donde formó su familia y envejeció ejerciendo variadísimas ocupaciones: se involucró en cuerpo y alma en la colonización alemana y el desarrollo vial, escribió para medios chilenos y alemanes (sobre botánica, trenes, colonización e, incluso, aeronáutica), se interesó por la consolidación territorial y la diplomacia de nuestro país, y en sus últimos años llegó a ser Director del Liceo. Su trabajo tan incansable como diverso y su fraternidad con otras personalidades de la época, lo convierten en un eslabón indispensable para reconstruir la memoria decimonónica de la ciudad.

Guillermo Frick

A lo anterior, hemos de sumar que fue un entusiasta músico. Fundó la Instrumental-Musik-Verein junto a su hermano Ernesto, y se dedicó a componer y arreglar canciones, oberturas, himnos y danzas. Durante la década de 1890, comenzó la edición en 4 tomos de toda su obra compuesta en Valdivia, titulada Valdivianische Musik. Sólo se publicaron los tres primeros volúmenes, ya que Frick falleció en 1905 cuando aún trabajaba en el cuarto, el que contendría las obras para piano solo.

El musicólogo valdiviano José Manuel Izquierdo realizó una edición digital de las obras que habrían formado parte de aquel último número de la colección y que hoy ya tienen su primera versión grabada. No sólo dan testimonio de algunos hitos personales y de Chile, sino que reflejan el espíritu noble, ingenuo, curioso y empedernido de su autor.

La marcha, la polonesa, la polka, la mazurka y el vals son el repertorio habitual de la música de salón y también del folklore europeo. Nueve composiciones originales de Frick, pertenecientes a esos géneros, conforman el álbum: 6 obras solistas, y 3 a cuatro manos. Las piezas tienen distintas temáticas: algunas son solo danzas amenas, mientras que otras son conmemorativas, como la Marcha del Riñihue “en celebración de la vía fluvial interoceánica” (que conectaría Valdivia con el Atlántico…una de las ideas modernas de Frick). En cuanto a la complejidad, no debemos pensar que, por tratarse de música de salón o tradicional tiene poco que ofrecer, puesto que hay piezas sencillas como Una de tantas (polka), y otras muy atractivas por su virtuosismo, como Valse de Flores o La Gran Polonesa, esta última premiada en la Exposición Internacional de Santiago de 1875.

Nina Frick de Carvallo

La décima y última pieza del disco es una Marcha Fúnebre, única obra que no es de don Guillermo, sino de su nieta Nina Frick Asenjo. Nina debutó como pianista con 4 años de edad en el Teatro Municipal de Santiago. El maestro alemán Alberto Friedenthal insistió en llevarla personalmente a Europa a continuar su promisoria carrera, pero los padres declinaron ese plan por la corta edad de la niña prodigio.

Nina, además de excelente pianista, también fue compositora y residió toda su vida en Valdivia. Esta marcha, opuesta en carácter, tiene tanto espíritu como las piezas que le preceden, produciéndose un contraste elocuente que cierra el disco conmovedoramente.

Valdivianische Musik es una agradable combinación de nostalgia y festividad. Podemos adivinar en Frick la alegre añoranza por la tierra que se dejó atrás y el optimista anhelo de progreso en la tierra nueva, anhelo explícito también en la edición de su música, con profusos relatos e imágenes que invitaban al lector a disfrutar de Valdivia. Tal como lo expresó en el último párrafo de su prólogo:

“Es cosa sabida que cuando hemos llegado a querer a una persona u objeto, gustosamente tomamos conocimiento de cualquier detalle que diga relación con ellos. Así puedo yo tener la esperanza de que si lo poco que aquí he podido dar a conocer sobre Valdivia, tan ricamente dotada por la Divina Providencia, ha llegado a despertar vivo interés, pueda también existir el deseo de conocer mi Música Valdiviana”. (Traducción de Helmut Fiegelist).

Rocío Heinrich

Rocío Heinrich es una guitarrista chillaneja, radicada en Valdivia. Actualemente cursa el décimo año de la carrera de Interpretación Musical Superior (UACh), en la cátedra de Wladimir Carrasco. Es becaria de la Fundación Guitarra Viva y se dedica especialmente a la música antigua y la investigación musical. Contacto: [email protected]