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Francisco Fernández y Albert Lau

Resurrection

TODAS

Samuel Olivera, 6 de abril 2024

“Resurrection” es la primera producción discográfica realizada en conjunto por el violista chileno Francisco Fernández y el pianista hongkonés Albert Lau. El álbum fue lanzado el 3 de octubre de 2023 con un concierto del dúo en la Evangelische Kirchengemeinde Oberneuland, en Bremen, Alemania. La grabación y producción se realizó en los estudios Eden River Records, en la ciudad de Colonia, en el mismo país. El disco reúne dos obras: Melodías Hebreas Op.9, del violinista y compositor húngaro Joseph Joachim, y la Sonata para Viola y Piano en Re Menor del también violinista y compositor alemán Karl Klinger.

Fotografía del Concierto de lanzamiento del disco en Bremen, Alemania.

Sobre los artistas

El violista chileno Francisco Fernández se graduó de la Hochschule für Musik und Theater Hamburg como Master of Music con mención en Viola. Ha actuado en importantes escenarios de Europa, Asía y Sudamérica y ha compartido escenario con elencos como la Mecklenburgische Staatskapelle Schwerin, Symphonieorchester Osnabrück, Nordwestdeutschen Philharmonie Herford y Deutschen Kammerphilharmonie Bremen. Desde el año 2014, es miembro fundador del Kammerensemble Konsonanz (Bremen, Alemania), quienes han realizado cuatro producciones fonográficas, incluyendo el disco Egregore + para el reconocido sello discográfico NAXOS. Actualmente, Fernández reside en Bremen, Alemania, y se desempeña como profesor de violín y viola. También es jefe del departamento de cuerdas de la Kreismusikschule Osterholz.

El pianista Albert Lau, originario de Hong Kong, es un destacado solista y músico de cámara. Recibió su formación en la Indiana University en los Estados Unidos y en la Royal Academy of Music de Londres, donde se graduó como Master of Music con distinción máxima. Se destaca por su variedad de proyectos discográficos, tanto de solista como con otros músicos y ensambles, además de ser parte de iniciativas sociales y benéficas. Lau ha participado en numerosos elencos de música de cámara en donde destaca el Hélène Trío, junto al violinista chileno David Cisternas y la violonchelista italiana Elena Tomarchio. En 2022, Albert Lau fue nombrado Artista Steinway por Steinway & Sons. Actualmente reside en la ciudad de Colonia, Alemania. Más información sobre la actualidad del músico, la puedes encontrar en su sitio web.

Música olvidada

“Este CD está inspirado por una cercana relación entre maestro y estudiante, que corresponde a dos talentosos intérpretes, aunque desconocidos como compositores. El disco se centra en obras para un instrumento con un repertorio solista relativamente reducido, especialmente a principios del siglo veinte.” Resulta necesario mencionar las palabras con que la doctora en musicología Antje Müller describe este trabajo en el booklet, ya que una de las características más importantes de esta producción es la recuperación de repertorio o, como su título lo indica, la resurrección de música —tristemente— olvidada. Sin ir más lejos, la Sonata para Viola y Piano de Karl Klingen cuenta con apenas dos grabaciones: la que hizo el propio compositor junto al pianista Michael Raucheisein, a lo menos cincuenta años atrás, y la que hoy nos presentan Fernández y Lau. Teniendo en cuenta que la grabación realizada por Klinger y Raucheisein no está disponible en plataformas digitales (existe una limitada cantidad de copias físicas luego de una remasterización realizada en 2019 por BR Klassik), es que esta nueva producción toma aún mayor relevancia, ya que es la única que posee acceso masivo.

Resurrection (Francisco Fernández y Albert Lau)

La relación antes mencionada comenzó cuando Joachim recibe a Klinger en su clase en la actual Universidad de las Artes de Berlín, teniendo este último 17 años. Años más tarde, cuando ya ejercía de segundo concertino de la Orquesta Filarmónica de Berlín, Klinger incursiona en la viola en el Joachim Quartett, que lideraba su antiguo maestro. Esta experiencia le serviría para fundar su propio cuarteto, que llevaría su propio nombre, Klingler.

La figura y música de Johannes Brahms toma relevancia en esta producción. Su larga amistad con Joachim, con quien intercambiaba constantemente comentarios y sugerencias en la composición de una nueva obra, recibe la dedicatoria de las Melodías Hebreas por parte de Joachim como una muestra de aprecio. Si bien Klinger no tiene una relación directa con Brahms, es a través de Joachim que conoce y admira la obra de éste. Podemos notar particularmente en su sonata muchos elementos brahmsianos. La sonoridad orquestal en el piano, aprovechando la riqueza de su registro, en contraste con una melodía amplia e igualmente sonora en la viola, además de la interesante relación contrapuntística entre ambos instrumentos a lo largo de la obra, nos recuerdan a las sonatas hechas por Brahms para piano con violín, viola y violoncello.

La cohesión musical en esta producción es notoriamente uno de sus puntos fuertes. No es fácil encontrar la sensación de desarrollo de un programa en una grabación. Sin embargo, esta propuesta logra crear una interesante atmósfera de concierto en su estructura. En muchas producciones, si bien teóricamente cuentan con un hilo conductor o motívico, sonoramente es difícil encontrar la cohesión musical que nos entregue tanto el carácter del programa como el contraste necesario para no caer en la monotonía sonora. Esto es algo que en esta producción se logra notablemente, tanto en la elección de las obras como en su posición en el programa.

El carácter solemne de la primera de las Melodías Hebraicas transmite tranquilidad al auditor. El fraseo de los músicos con sus pequeñas, pero constantes tensiones y resoluciones armónicas nos da la sensación de una continua respiración en reposo, invitándonos a disfrutar el resto de la producción, en donde el último movimiento de la monumental Sonata de Klinger va poco a poco cediendo en intensidad para volver a entregarnos una sensación de calma al finalizar el programa.

A modo personal, creo que esta producción es un trabajo absolutamente admirable que nos permite acercarnos a música de compositores poco o nada conocidos y a una combinación de instrumentos que también, lamentablemente, tiene poca difusión. También nos invita a salir de la burbuja de interpretar y/o escuchar solamente a los compositores tradicionales del canon europeo. Si bien ambas obras tienen una alta exigencia técnica (en ocasiones puede no estar todo perfecto en este sentido), personalmente prefiero esa autenticidad. La propuesta musical que Albert Lau y Francisco Fernández nos presentan logra poner en segundo plano dichas dificultades, por lo que no puedo más que recomendar la escucha de este disco y felicitar a sus intérpretes.

Samuel Olivera

Samuel Olivera es un violonchelista chileno radicado en Alemania. Realizó sus estudios de Violoncello en Rostock y de Música de Cámara en Colonia. Ha grabado junto a importantes orquestas para Decca, DG, Berlin Classics y Myrios. Actualmente, se desempeña en el Bruckner Zyklus junto a la Gürzenich Orchester Köln, y en diversas actividades como músico de cámara. Contacto: [email protected] | Instagram